María Sangüesa






MIL CÉSARES

Ácimo pan con que comulgas,

ácido vino el que te ofrecen,

amarga comunión de los vencidos…

No hay poso de esperanza en la bebida,

el pan se hace cenizas en la boca.


Mil césares te ocultan las monedas.


Candentes orillas de destierros,

truncados eslabones y almas rotas.

Es tu sudor la sangre del mañana,

tus sueños son taladas ramas,

vendidos por salarios de miseria.


Mil césares te niegan las monedas.


Sobre tierra de inútiles abrojos,

se agazapa el tiempo en largo acecho.

Pagaste tu tributo en gris y olvido,

amarga comunión de los vencidos.

Cuando el ayer es hoy, sólo hay espera.


Mil césares aguardan tus monedas.




CREPÚSCULO DE BARRO

Ocaso de voraces sombras, gaviotas

de enlutadas alas,

oscuro cíngulo que presagia nubes

y ciñe soles agrietados.

Crepúsculo de barro sin dioses ni plegarias,

sobre infame tiempo de arena derramada

en horas de desdicha.

Mandíbulas de saurio que a otro saurio devoran…

Cae, ebria de poder, la impúdica saliva

sobre agónicos mundos.

La voz del silencio clama su hastío

en concéntricas ondas

que sacuden muros de quebradas juntas.

Sólo arde en el aire un murmullo de brisa…

Quizá, sobre brotes de Mayo, germine

un sueño de vida.

Quizá, sobre las plazas, aflore la esperanza,

tiernos tallos de savia bajo luces de lluvia

desgranada en verdades.

Mas la sombra acecha al caer la noche.


http://elvuelodehecate.blogspot.com/

2 comentarios:

  1. Escrito muy interesante. Gracias.

    ResponderEliminar
  2. Buen poema María .Espero que salgas dentro de poco en la revista Atticus junto con otros poetas que conoces
    Un saludo

    ResponderEliminar