Casi sin querer evito las palabras
que uso casi siempre.
Busco, casi perdido , transmitir emociones.
Doy gracias al aire de mi aliento
porque quiero estar en franca paz con él.
O quizás ya lo estoy
y las gracias me brotan
espontáneas.
Soy un hombre entre muchos
que buscamos un refugio de paz
donde dejar de soñar el mundo.
Para crearlo.
Con la fuerza irresistible de saberse.
De saberlo.
Todas las informaciones recibidas.
( es decir ninguna).
En silencio.
Con uno mismo.
En paz.
..…..…………………………………………………………..
Desde el corazón en adelante
suena un río espeso
de fuego hambriento
cubierto de raíces húmedas,
escarbadas de tierra,
fugadas del aroma del sol,
viviendo sin advenimientos,
hoja a hoja,
nervio a nervio,
no más de un segundo herida
y desprovista de su caudal de arena
que bulle íntimo,
aletargado de mares,
cuidando azaleas,
rompiendo ciudades,
y yo soy aquél que no existe,
viviéndolo todo,
abandonado en el fragor del éxtasis.
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