Paco Sánchez de la Vera

Casi sin querer evito las palabras

que uso casi siempre.

Busco, casi perdido , transmitir emociones.

Doy gracias al aire de mi aliento

porque quiero estar en franca paz con él.

O quizás ya lo estoy

y las gracias me brotan

espontáneas.

Soy un hombre entre muchos

que buscamos un refugio de paz

donde dejar de soñar el mundo.

Para crearlo.

Con la fuerza irresistible de saberse.

De saberlo.

Todas las informaciones recibidas.

( es decir ninguna).

En silencio.

Con uno mismo.

En paz.

..…..…………………………………………………………..

Desde el corazón en adelante

suena un río espeso

de fuego hambriento

cubierto de raíces húmedas,

escarbadas de tierra,

fugadas del aroma del sol,

viviendo sin advenimientos,

hoja a hoja,

nervio a nervio,

no más de un segundo herida

y desprovista de su caudal de arena

que bulle íntimo,

aletargado de mares,

cuidando azaleas,

rompiendo ciudades,

y yo soy aquél que no existe,

viviéndolo todo,

abandonado en el fragor del éxtasis.

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